A 11 años de la primera movilización nacional, miles de personas ganaron las calles de la Capital para denunciar el desmantelamiento de las políticas de prevención y el avance de la violencia machista.
Las calles del centro catamarqueño volvieron a convertirse ayer en el escenario de un reclamo colectivo que no pierde vigencia. En el marco del undécimo aniversario de la histórica movilización de "Ni Una Menos" —nacida en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez—, una multitud se concentró para visibilizar la persistencia de la violencia de género y exigir respuestas urgentes ante una realidad estructural que, según estadísticas nacionales, se cobra la vida de una mujer cada 31 horas. La jornada local reflejó un fenómeno que se replicó con idéntica fuerza en todo el territorio nacional: de norte a sur, las principales plazas y ciudades del país volvieron a llenarse de forma multitudinaria, unificando el grito federal contra la impunidad y la desprotección estatal.
Esta nueva convocatoria estuvo atravesada por un clima de profunda indignación social, impulsado por crímenes recientes que conmovieron al país, entre ellos el brutal femicidio de Agostina Vega, de 14 años, en Córdoba, y el hallazgo del cuerpo de Dulce María Beatriz Candia, de 17 años, en una cámara séptica en Misiones.
El eje central de la jornada apuntó de manera directa a la responsabilidad política. Tanto en las pancartas como en las lecturas de cierre, se apuntó contra el recorte y la eliminación de programas de asistencia, prevención y acompañamiento.
Una de las referentes políticas locales señaló durante el acto de cierre que se hace responsable al Gobierno nacional por desmantelar los programas activos contra la violencia machista.
La marcha también reflejó el trabajo que se realiza en los barrios desde los espacios comunitarios. En ese sentido, una de las manifestantes relató que en el día a día sostienen comedores y merenderos, ayudan con tareas escolares y brindan contención frente al consumo de drogas, remarcando la necesidad de trabajar más en la prevención para los jóvenes dado que la vulnerabilidad es la puerta de entrada a la delincuencia.
El impacto de la violencia de género en la provincia y la región del NOA formó parte crucial del diagnóstico de la jornada. De acuerdo con el Observatorio de las Violencias de Género "Ahora Que Sí Nos Ven", desde aquella primera marcha en 2015 se han contabilizado más de 3.400 femicidios en todo el territorio argentino.
A nivel local, el Registro Nacional de Femicidios reportó que Catamarca registró dos víctimas directas durante 2025: Alicia Suárez, de 40 años, asesinada en el mes de abril en la ciudad Capital, y Ramona Antonia Ramos, de 41 años, docente y comerciante, víctima de femicidio en junio en la localidad de Santa María. A nivel país, las estadísticas oficiales mostraron una baja con respecto al período anterior, cerrando el año con 200 víctimas directas, lo que representa 28 casos menos que en 2024.
Si se analiza el comportamiento histórico según la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia, Catamarca acumuló 20 femicidios entre 2017 and 2024, teniendo su peor registro en 2019 con siete casos. En el contexto regional, la provincia representa el 6,15% del total de los 325 crímenes ocurridos en el Noroeste Argentino. En ese mismo período de ocho años, Tucumán acumuló 94 casos, Salta 92, Santiago del Estero 57, Jujuy 44 y La Rioja 18.
Las estadísticas reflejan además un patrón regional alarmante: el confinamiento durante la pandemia de COVID-19 recrudeció la violencia en la mayoría de estas provincias, registrándose los picos de mayor letalidad en Jujuy durante 2020, y en La Rioja, Santiago del Estero y Tucumán durante 2021, debido a que el aislamiento prolongó la convivencia forzada de las víctimas con sus agresores.